Campaña de información 2011 por una escuela pública

Reproducción del tríptico que se difundió en 2011 como parte de la campaña de difusión de la falta de plazas escolares en Russafa

La falta de plazas escolares son un lastre para muchas familias del barrio

En estos diez años mas 1000 niños no han podido estudiar en su barrio, mientras, sus familias han tenido que soportar este desgaste económico, social y de calidad de vida.
Los costes de transporte: cuatro viajes de autobuses al día para ir a otros barrios suponen más de 100 euros al mes y hasta 200 si es fuera de Valencia.
Los gastos de comedor se convierten en obligados para las familias y añaden un gasto extra a la economía familiar de otros 100 euros mes.
El tiempo extra e ineludible dedicado por padres o abuelos en acompañar al cole, pasa de 30 minutos a más de 2 horas al día.
La forzosa salida del barrio limita la autonomía de los niños para construir sus relaciones sociales propias (quedar en pandilla, hacer deporte, ir en bici o quedar en casa de un amigo o en el parque). Y condiciona a los padres a vérselas y deseárselas para cubrir cada día estas necesidades.

Un colegio público garantiza que la educación de calidad sea un derecho universal para todos y no un negocio lucrativo para unos pocos.

solarUn colegio público consolida que los terrenos expropiados de Russafa con el dinero de todos, se mantenga como patrimonio colectivo del barrio. Un colegio privado o concertado explotaría el solar público para su rentabilidad durante los 75 años que dure la concesión. Un colegio público asegura un ratio de 25 alumnos por aula y no los 30 o más que se toleran en el privado o concertado. Un colegio público impulsa y respeta la participación de padres, alumnos y profesores en la toma de decisiones que les afectan. En un colegio privado o concertado el empresario y director decide sobre todos los asuntos sin tener que rendir cuentas a nadie. Un colegio público puede permitir que sus instalaciones estén abiertas al barrio para hacer deporte, actividades culturales y sociales y así rentabilizar socialmente su uso, de todos y para todos.

Diez años de promesas

2003 La Consellería de Infraestructuras anunció a bombo y platillo que destinaría 100 millones para Ruzafa para un complejo deportivo, un centro escolar, un centro municipal de servicios sociales, rehabilitación de fachadas, ¿quién los ha visto?

2007 La alcaldesa en persona se compromete con 24 millones para Ruzafa pero a día de hoy solo hemos visto 5 millones invertidos en saneamiento, aceras, macetones y vistosas flores. 2010 En septiembre se dice en público y ante taquígrafos en las Cortes Valencianas que “Se están ultimando las gestiones para licitar las actuaciones necesarias para el colegio número 100 en Ruzafa”.

2011 En abril no se ponen al teléfono y no tenemos compromiso escrito que deje atado y bien atado que las obras del colegio empezarán en este curso escolar 2011-12, y que no se va a recalificar este terreno para un proyecto diferente. Mientras tanto, recibimos con gran alarma la noticia de la aprobación de una nueva normativa que permitiría ceder suelo público escolar durante 75 años a la empresa privada. El dinero de todos es usado para lo más caro: la expropiación de solares, pagar a los arquitectos y la licencia de obras, mientras que los beneficios quedan en manos de iniciativas privadas.